En la ciudad de Madrid, las placas que indican el nombre de las calles son normalmente de metal con letras en blanco y fondo azul, pero hay otras que son realmente únicas y están ubicadas en el centro histórico de la ciudad. Me refiero a las creadas por el famoso ceramista Alfredo Ruiz de Luna González quien, en 1992, comenzó a crear las placas de cerámica que le ordenó el Ayuntamiento de Madrid.
Pero, ¿Qué tienen estas placas de especial?



Verás, estos rótulos de cerámica, formados por 9 azulejos cada una, contienen el nombre de la calle, y además un dibujo ilustrativo que capta la atención de cualquier peatón. En su conjunto, hay un total de 400 piezas que representan los hechos, personajes y temas que dan nombre a las calles de Madrid, concentrando la historia de cada calle en una imagen.
Placas con historia
Hay una basta variedad de dibujos y placas, algunas que representaban personajes ilustres de la historia de España, otras que dan nombre a instituciones oficiales, pero mis favoritas, sin duda, son las que esconden una leyenda.
calle de la cabeza
En pleno barrio de La Latina hay una calle con un nombre que llama bastante la atención: la Calle de la Cabeza. Y no, no es casualidad… detrás hay una historia oscura del S.XVI que pone un poco los pelos de punta.
Según cuenta la tradición, en esta misma calle vivía un sacerdote adinerado que llevaba una vida acomodada. Para atender su hogar contaba con un criado portugués, encargado de todas las tareas domésticas.

El criado, agobiado por deudas y resentido por su situación, decidió acabar con la vida del sacerdote. En un acto brutal, lo asesinó y lo decapitó sin piedad, huyendo después con toda su fortuna. Durante años, nadie logró dar con él y el crimen quedó en el olvido.
El fugitivo logró rehacer su vida en Portugal. Gracias al dinero robado, ascendió socialmente hasta convertirse en caballero. Con el paso del tiempo, y confiado en que su crimen había quedado impune, decidió regresar a Madrid, paseando por sus calles sin temor a ser reconocido.
Un día, mientras recorría la zona del El Rastro, compró una cabeza de carnero para su cena. Al no tener sirviente, la escondió bajo su capa y emprendió el camino de vuelta a casa. Sin embargo, un detalle inquietante llamó la atención de un alguacil: un rastro de sangre que iba dejando tras de sí.
Al ser interrogado, el hombre aseguró que solo transportaba la cabeza de un animal. Pero cuando levantó la capa para demostrarlo, la escena heló la sangre de ambos: era la cabeza del sacerdote al que había asesinado años atrás.
Aterrado y sin explicación posible ante aquel hecho sobrenatural, el hombre terminó confesando su crimen. Fue detenido, juzgado y finalmente ejecutado en la Plaza Mayor.
Desde entonces, la calle donde ocurrió todo quedó marcada por la historia, adoptando el nombre de Calle de la Cabeza. Una leyenda que, entre lo macabro y lo misterioso, sigue recordando a quienes la recorren que, a veces, el pasado siempre encuentra la forma de volver.
calle de manuela malasaña
Si paseas por el barrio de Malasaña, te encontrarás con esta calle dedicada a una figura muy especial: Manuela Malasaña. Y, como muchas calles con historia en Madrid, su nombre no es casual.

La historia nos lleva a 1808, durante el levantamiento del Dos de Mayo de 1808 contra las tropas de Napoleón Bonaparte. En medio del caos, aparece Manuela Malasaña, una joven costurera que, según la tradición, se vio atrapada en los disturbios.
Cuenta la versión más popular que fue detenida por soldados franceses. Cuando la registraron, encontraron unas tijeras (herramienta normal en su oficio), pero que en ese contexto interpretaron como un arma. Sin demasiadas explicaciones, la ejecutaron.
Con el tiempo, su historia se convirtió en símbolo. Más allá de los detalles exactos que los historiadores discuten, Manuela representa a la gente que sufrió la violencia en aquel momento histórico.
CALLE DEL DESENGAÑO
En pleno centro de Madrid, la Calle del Desengaño guarda tras su nombre una historia marcada por apariciones paranormales inexplicables.

El origen del nombre de esta calle se remonta al siglo XVI, cuando los duelos estaban prohibidos en Madrid. En este escenario, dos caballeros italianos de la corte decidieron enfrentarse por el amor de una dama en plena vía pública.
Durante el enfrentamiento, una misteriosa figura femenina cruzó la escena, cubierta con un velo. Extrañados por el suceso, ambos espadachines abandonaron su duelo y corrieron tras ella. Lo que ocurrió después ha alimentado la leyenda durante siglos: al descubrir el rostro oculto, no encontraron a una dama, sino una figura cadavérica, momificada. El espanto fue tal que, cuentan, exclamaron al unísono «¡qué desengaño!», dando nombre definitivo al lugar.
Estas han sido algunas de las historias y leyendas que ocultan algunas de las calles de Madrid. Las placas mantienen la historia viva de lo que ocurrió hace siglos. Os animo a que visitéis las calles del casco antiguo de Madrid y comprobéis con vuestros ojos la belleza de estas cerámicas. Y si queréis seguir aprendiendo curiosidades de Madrid os propongo leer el post de los símbolos de Madrid.

